
Alejandro Sanjuán es director de Marketing y Alianzas en Exceltic, una compañía internacional de ingeniería, tecnología y consultoría con más de 600 empleados y especialización en sectores como las fábricas inteligentes, la transformación digital, la infraestructura civil o los sistemas electrónicos. Es graduado en ADE por la Universidad de Zaragoza y tiene másteres en Dirección Comercial, Marketing Internacional y Big Data.
Si tuviese que hacer un elevator pitch sobre Exceltic ante los lectores de esta revista, entre los que hay integradores, usuarios finales y fabricantes, ¿qué destacaría?
Exceltic es una compañía de ingeniería y consultoría tecnológica que actúa como partner tecnológico de sus clientes, ofreciendo soluciones técnicas y acompañándolos en el desarrollo de sus proyectos. Nuestro objetivo es entender las necesidades de cada cliente y aportar soluciones de ingeniería que respondan a sus retos tecnológicos y de negocio. Nos implicamos en cada proyecto, aportando conocimiento, experiencia multidisciplinar y capacidad de ejecución, con un enfoque orientado a la calidad, la innovación y los resultados. Creemos en las relaciones a largo plazo, basadas en la confianza, la cercanía y el compromiso. Queremos ser mucho más que un proveedor: un socio tecnológico que aporte valor, evolucione junto a sus clientes y les ayude a afrontar nuevos desafíos.
Según su experiencia liderando proyectos de transformación digital, ¿qué debería tener resuelto una empresa antes de lanzarse a adoptar tecnologías como el IoT o la IA?
Desde nuestra experiencia en Exceltic, antes de adoptar tecnologías como el IoT o la inteligencia artificial, una empresa debe tener claro, ante todo, qué problema quiere resolver y qué valor espera obtener. La tecnología debe ser una respuesta a una necesidad de negocio, no un fin en sí misma. Hay tres aspectos que consideramos fundamentales. El primero es definir una estrategia y unos objetivos medibles, identificando los casos de uso prioritarios y su impacto esperado en términos de eficiencia, calidad, costes o productividad. El segundo es conocer el estado de los datos y de los sistemas existentes: su calidad, disponibilidad, interoperabilidad y nivel de integración, porque ninguna solución de IA puede ofrecer resultados fiables si parte de datos deficientes. Y el tercero es evaluar la preparación de la organización, tanto desde el punto de vista tecnológico como humano, implicando desde el principio a los equipos de negocio, operaciones e IT/OT.
“Un error frecuente es intentar implantar una solución de IA o desplegar sensores IoT sin haber definido previamente qué decisión se quiere mejorar o cómo se medirá el retorno”
¿Qué errores más comunes detecta que entorpecen este tipo de proyectos?
Uno de los principales es empezar por la tecnología en lugar de por el problema. A veces se intenta implantar una solución de IA o desplegar sensores IoT sin haber definido previamente qué decisión se quiere mejorar o cómo se medirá el retorno. Otro error frecuente es subestimar la complejidad de integrar la nueva solución con los sistemas existentes, así como los requisitos de ciberseguridad, mantenimiento y escalabilidad. También vemos la importancia de no dejar la transformación digital exclusivamente en manos del departamento tecnológico. Si los usuarios finales no participan en el diseño o no entienden el beneficio de la solución, su adopción se complica. Del mismo modo, un piloto puede ofrecer resultados prometedores, pero si desde el inicio no se contempla cómo llevarlo a producción, quién será responsable de su operación y qué recursos requerirá, es difícil que genere un impacto real. Por eso, en Exceltic entendemos la transformación digital como un proceso integral que combina negocio, ingeniería y tecnología. La clave es empezar con objetivos claros, una base de datos y sistemas sólida, y una hoja de ruta realista que permita pasar de casos de uso concretos a soluciones escalables y sostenibles.
Muchos proyectos de IoT o IA se quedan en un piloto. Desde su experiencia en transformación digital, ¿qué distingue a los que sí que llegan a producción de los que no?
Desde nuestra experiencia en Exceltic, creemos que la diferencia está en entender que una prueba de concepto demuestra que una tecnología funciona, pero un proyecto en producción debe demostrar que aporta valor de forma sostenida. Hay varios factores que marcan esa diferencia. El primero es partir de un problema de negocio concreto, con objetivos claros y métricas que permitan medir el impacto: reducir paradas, mejorar la calidad, optimizar el mantenimiento o aumentar la eficiencia operativa. No se trata de incorporar IoT o IA porque sean tecnologías innovadoras, sino porque permiten mejorar un proceso o tomar mejores decisiones. El segundo factor es la integración. En entornos industriales, una solución debe convivir con máquinas, sistemas heredados y plataformas corporativas, garantizando que los datos sean fiables, estén disponibles y puedan utilizarse de forma segura. Esto exige combinar conocimientos de ingeniería, software, arquitectura de datos y ciberseguridad desde el diseño. Y el tercer factor es pensar en la escalabilidad desde el principio. Una solución que funciona en un entorno controlado no necesariamente está preparada para operar 24/7, gestionar grandes volúmenes de datos o replicarse en diferentes plantas. Por eso son fundamentales la validación en condiciones reales, la monitorización, el mantenimiento y la capacidad de evolucionar la solución.
En Exceltic apostamos por una visión integral de la transformación digital: acompañar al cliente desde la identificación del caso de uso y el diseño de la arquitectura hasta la implantación y la operación. También es esencial involucrar desde el inicio a los equipos de negocio, operaciones e IT/OT, porque la adopción de la solución por parte de las personas es tan importante como la propia tecnología. En definitiva, los proyectos que llegan a producción son los que consiguen conectar tres elementos: valor de negocio, solidez técnica y capacidad de ejecución. El éxito no consiste en desarrollar el algoritmo más sofisticado o conectar más dispositivos, sino en convertir los datos en decisiones útiles y resultados medibles, de forma segura, escalable y sostenible en el tiempo.
“Los proyectos que llegan a producción son los que consiguen conectar tres elementos: valor de negocio, solidez técnica y capacidad de ejecución”
Si tuviese que destacar, brevemente, algún proyecto en el ámbito de la robótica y la automatización de los últimos dos años, ¿cuál sería y en qué consistió?
Destacaría un proyecto de automatización de la identificación y trazabilidad de componentes industriales mediante visión artificial, conectado con SAP para actualizar el inventario de forma automática. El reto era asegurar un reconocimiento fiable de las piezas en condiciones exigentes, con superficies metálicas, marcados de pequeño tamaño y variaciones de iluminación y orientación. El valor diferencial estuvo en abordar el proceso completo, desde la captura del dato en planta hasta su incorporación a la gestión del negocio. Combinamos conocimiento industrial, tratamiento de imagen e integración de sistemas para reducir intervenciones manuales y errores, con una solución adaptable a otras piezas y centros. Logramos reducir el tiempo del proceso de 45 minutos a aproximadamente 2 minutos, además de disminuir los errores humanos y liberar al trabajador de una tarea repetitiva para que pudiera centrarse en labores de supervisión.
Es un buen ejemplo de cómo combinar automatización e inteligencia artificial para resolver un problema operativo concreto, mejorar la productividad y crear una solución con posibilidades de escalar a otros procesos similares.
Hablando de proyectos, pueden presumir de haber contribuido a hacer realidad el sueño de Gaudí. ¿Podría explicarnos qué han aportado a la construcción de la Sagrada Familia?
Nuestra participación en la Sagrada Familia se ha centrado en el diseño de la Torre de Jesucristo, un proyecto de enorme complejidad técnica y arquitectónica. Se trata de una estructura singular, en la que es necesario trasladar la visión original de Gaudí a soluciones constructivas actuales, respetando al máximo su concepción arquitectónica. En este proceso, la tecnología desempeña un papel fundamental. El proyecto combina técnicas artesanales tradicionales, como el trabajo y tallado de la piedra, con herramientas digitales avanzadas que permiten desarrollar modelos tridimensionales, estudiar la geometría de los elementos y alcanzar un nivel de precisión muy elevado antes de llevarlos a la construcción. Desde Exceltic hemos aportado nuestra experiencia en ingeniería y diseño al desarrollo de la torre, resolviendo los retos técnicos que plantea una estructura de estas características. Es precisamente esta combinación de conocimiento técnico, herramientas digitales y respeto por los métodos tradicionales lo que hace que el proyecto sea especialmente interesante. Para nosotros, formar parte de una obra de esta relevancia supone un orgullo y una oportunidad de demostrar cómo la ingeniería y la tecnología pueden contribuir a materializar una de las grandes obras arquitectónicas de nuestro tiempo.
“La ambición en IA de muchas empresas se apoya en una base de datos que no existe, es decir, no es tanto un problema de inversión, sino de falta de infraestructura de datos previa”
Tienen oficinas en varias ciudades españolas, pero también en Bragança (Portugal) y Bogotá (Colombia). ¿Qué criterio siguió Exceltic para elegir esas dos ciudades y no otras, y qué papel cumple cada una dentro de la compañía?
La apertura de nuestras delegaciones responde principalmente a un criterio estratégico: estar cerca de nuestros clientes, de sus proyectos y de los principales polos de actividad industrial y tecnológica. En Exceltic buscamos establecer presencia allí donde existe una concentración relevante de proyectos y oportunidades en nuestros sectores de actividad. Esto nos permite ofrecer una mayor proximidad, facilitar la coordinación entre los equipos y dar una respuesta más ágil a las necesidades de cada proyecto. En este sentido, Bragança y Bogotá nos posicionan en mercados estratégicos que forman parte de nuestro plan de crecimiento y expansión internacional. Más allá de la ubicación geográfica, nuestro objetivo es que cada delegación contribuya a una compañía cada vez más cercana, conectada y preparada para acompañar a sus clientes allí donde desarrollen su actividad.
Es uno de los autores del estudio Tendencias en Robótica y Automatización 2026, publicado por AER Automation el pasado mes de junio. Según su visión, si tuviese que destacar una conclusión del informe que refleje la brecha entre lo que las empresas dicen priorizar y lo que realmente implantan, ¿cuál sería?
Yo destacaría la ciberseguridad industrial, porque es donde la distancia entre discurso y ejecución se ve con más claridad en los datos. Aparece de forma recurrente como área de interés prioritaria y como reto a corto plazo, pero cuando se pregunta por planes reales de ciberseguridad OT, la respuesta mayoritaria es “parcialmente” o “en evaluación”. Es una prioridad declarada casi unánime con una implantación apenas iniciada, y además tiene un plazo externo (NIS2) que convierte esa brecha en un riesgo regulatorio y no solo operativo. Tengo una segunda candidata, más incómoda y menos evidente: la IA frente a la gestión documental. El sector sitúa la IA como la tecnología de mayor impacto, pero la mayoría gestiona su documentación técnica en Excel y carpetas compartidas. Esto sugiere que la ambición en IA se apoya en una base de datos que no existe. Es la conclusión que más posiciona como expertos, porque cambia el diagnóstico de “falta inversión en IA” a “falta infraestructura de datos previa”.
¿Cómo valoran su experiencia como asociados de AER Automation?
Valoramos de manera muy positiva la experiencia en AER Automation. Como responsable de Marketing y Alianzas de la compañía, estoy en constante contacto con varias asociaciones y puedo afirmar que AER tiene una cercanía que no suelen tener el resto de las asociaciones. Valoramos además la disponibilidad y la proactividad del equipo, ya sea Alex o Raquel.





