
A partir de un escaneo facial realizado desde la app del nadador, los robots colaborativos de Universal Robots recortan las juntas de silicona de las gafas de THEMAGIC5 para adaptarlas a la curvatura de la cuenca ocular de cada usuario. Este enfoque automatizado ha permitido a la empresa escalar de forma rentable la producción de gafas personalizadas, ofreciendo un producto asequible con un ajuste perfecto para cada cliente.
Cajas de cartón llenas de miles de gafas coloridas de natación prefabricadas ocupan el loft de Brooklyn, Nueva York, sede de THEMAGIC5 en Estados Unidos. “Las gafas llegan terminadas en un 95 %; la magia está en el último cinco por ciento, y ahí es donde entra el robot“, explica Rasmus Barfred, CEO de THEMAGIC5, al hablar del origen del nombre de la empresa mientras señala el robot UR3 situado en la mesa que tiene detrás.
El UR3 recibe un mapa 3D del rostro de cada cliente, generado a partir de un escaneo realizado con la app. Mediante un hilo caliente, el robot recorta la junta sobredimensionada de las gafas siguiendo ese mapa. “Es personalización a gran escala”, afirma Barfred, y añade que ese concepto ha dejado de ser una contradicción: “Es nuestra estrella polar en el desarrollo de producto: partir de un producto estándar y personalizarlo. Antes era muy difícil escalarlo de forma eficiente, pero con el robot ya es viable”.
Imposible encontrar unas gafas que encajaran
La idea de THEMAGIC5 surgió cuando uno de los cofundadores de Barfred entrenaba para un Ironman. “Estaba tremendamente frustrado porque no encontraba unas gafas que se ajustaran a su cara”, recuerda el CEO de THEMAGIC5. “Yo era su persona de referencia para todo lo relacionado con el triatlón y, cuando le contesté ‘quédate con las menos malas’, fue el detonante: nos dimos cuenta de que todos los nadadores tienen problemas para encontrar gafas que les encajen“.
En Europa y Norteamérica hay 70 millones de personas que nadan para mantenerse en forma. Un mercado que THEMAGIC5 quería conquistar, así que los dos fundadores empezaron a investigar cómo desarrollar una tecnología de ajuste personalizado de gafas que fuera escalable y comercializable en todo el mundo.

El UR3, superior en fabricación sustractiva
El producto también tenía que ser asequible. “Podemos fabricar sin problema unas gafas a medida para el Michael Phelps de turno, pero costarían entre 500 y 1.000 dólares”, explica Barfred. “El reto era conseguir unas gafas por menos de 100 dólares, adaptadas a cada cliente“. Tras seis meses de desarrollo en Copenhague (Dinamarca), la startup disponía de un algoritmo de ajuste capaz de convertir un escaneo facial en un mapa 3D de 20.000 puntos de datos con la posición y la forma óptimas de las gafas en el rostro de cada nadador.
El siguiente paso era fabricar el producto. El equipo probó la impresión 3D y una combinación de varias tecnologías, pero nada resultaba escalable. “Fue entonces cuando un distribuidor local danés tuvo la amabilidad de prestarnos un robot UR3”, cuenta el fundador de THEMAGIC5. “En un par de semanas comprobamos que el robot podía hacer cortes únicos para cada cliente a muchísima velocidad. Se trata de fabricación sustractiva, no aditiva, y el UR3 demostró ser superior en esa disciplina”.
Un éxito en Shark Tank y Kickstarter
Con el prototipo listo, el equipo lanzó una campaña en Kickstarter -una plataforma estadounidense de crowdfunding- que se situó entre el 1 % de las campañas más exitosas de la historia. “Esa fue la validación definitiva que necesitábamos para dejar nuestros trabajos, apostar fuerte, mudarnos a Estados Unidos y montar aquí la producción”, explica Barfred, que además participó con su cofundador en el programa de inversión Shark Tank, donde consiguió financiación adicional destacando cómo la empresa aplica la robótica a escala.
Unas gafas cada dos minutos
Tanto en el loft de Brooklyn como en la sede central de la compañía en Copenhague, líneas de producción completas de robots UR3 trabajan ahora codo con codo con operarios. “El robot de Universal Robots es extremadamente fácil de manejar“, afirma Barfred, que añade que formar a un nuevo empleado lleva apenas media hora. “Es como usar un electrodoméstico: pulsas el botón y el robot se pone en marcha”. Gracias a la seguridad integrada del UR3, el robot puede trabajar junto al empleado sin vallado adicional, previa evaluación de riesgos. Si detecta cualquier resistencia o colisión, se detiene automáticamente.
Una vez que el equipo ajustó la velocidad del robot en función de la temperatura del hilo de corte, el proceso quedó optimizado para producir unas gafas cada dos minutos. El operario simplemente envía el escaneo al UR3 desde el backend del sistema, coloca las gafas prefabricadas en un utillaje y pulsa “ejecutar” en la consola del robot. Cuando el robot ha cortado ambas juntas, el operario empaqueta las gafas y vuelve a empezar. ” Es una colaboración muy estrecha entre la persona y el robot. Poder producir más de 30 gafas por hora y por robot es enormemente escalable“, señala Barfred.
La configuración de producción también es fácilmente ampliable. “Cuando vendemos miles de gafas adicionales en el Black Friday, podemos añadir capacidad extra en 48 horas”, explica el CEO de THEMAGIC5. “Compramos otra mesa, conseguimos otro UR3 —lo cual no supone ningún problema—, lo instalamos, conectamos el cableado y lo integramos en nuestra línea de producción”.
Las claves del UR3: tamaño, software abierto y durabilidad
Barfred enumera varias razones por las que el robot UR3 ocupa el centro de la línea de producción de THEMAGIC5. “Tiene el tamaño perfecto. Que podamos utilizarlo sobre una simple mesa de trabajo por la que nos movemos con facilidad es fundamental”, afirma el CEO, que menciona la plataforma de software abierto del robot como otro elemento crítico: “No le pedimos al robot que haga lo mismo una y otra vez. Necesitamos que haga algo distinto cada vez. Por eso teníamos que controlar con muchísimo rigor cómo lo utilizamos”, explica, y añade que la empresa pudo integrar sin dificultad su infraestructura tecnológica con el software de control del robot.
Barfred destaca también la durabilidad de los robots UR3. El UR3 más veterano de la compañía lleva ocho años trabajando sin parar. “Ha sido tremendamente fiable y ha producido miles y miles de gafas”, asegura. “No hemos tenido ningún problema operativo importante”.
El ‘momento revelador’ en los eventos de natación
El tamaño del UR3 resulta muy útil cuando THEMAGIC5 se lleva su equipo de producción de gira. “No usamos el robot únicamente en un entorno estático”, señala Barfred. “Podemos meterlo en un coche, montar una pop-up store en el SoHo o llevarlo al otro extremo del país”, explica, recordando un gran evento de natación en Indianápolis: “Estuvimos produciendo y vendiendo gafas sin parar, allí mismo. La gente se escaneaba la cara, el robot cortaba sus gafas y 20 minutos después estaban listas. Fue un momento revelador y un canal de activación único para nosotros, posible gracias al robot”.
Desde su fundación hace ocho años, THEMAGIC5 ha vendido cerca de medio millón de gafas de natación personalizadas producidas con robots. La empresa se plantea ahora ampliar su catálogo a otras líneas de producto. “Cuando hablamos de personalización, siempre empezamos preguntándonos: ‘¿cómo podemos usar los robots para ofrecer al cliente una experiencia de producto mucho mejor?'”, afirma Barfred. ” Es siempre lo primero que nos viene a la cabeza, porque los robots han demostrado ser enormemente eficientes y exitosos”.





