
Dmitry Kapishnikov es vicepresidente ejecutivo de la filial europea de ESTUN Robotics, el fabricante de robótica industrial del grupo chino ESTUN Automation. Asumió el cargo en septiembre de 2025, tras más de 15 años vinculado a KUKA. Es graduado en Ingeniería de Automatización y Control por la Universidad Técnica Estatal de Vorónezh (VGTU) y máster en Ingeniería Mecánica, Robótica y Automatización por la Universidad de Tecnología y Economía de Budapest (BME). Su incorporación a ESTUN coincide con la apuesta europea del grupo: el pasado enero, la compañía inauguró nuevas instalaciones en el edificio DFactory de Barcelona.
Al margen de las nuevas instalaciones en Barcelona, también tienen un centro de aplicaciones de soldadura en Valencia. ¿Qué han buscado con estas aperturas en España y qué pueden encontrar en estas instalaciones sus potenciales clientes y partners?
Para nosotros era importante crear en España no solo una estructura comercial, sino una infraestructura local completa en la que clientes e integradores puedan avanzar desde una idea inicial hasta una solución técnicamente validada. Nuestro espacio en DFactory Barcelona funciona como punto de encuentro con clientes, partners y otros actores del ecosistema local de innovación. Allí podemos mostrar nuestras tecnologías, organizar reuniones y formaciones y, sobre todo, trabajar junto con los integradores en la definición de futuros proyectos. Por su parte, el centro de Valencia tiene un enfoque más especializado, principalmente orientado a aplicaciones de soldadura. Un cliente puede traer una pieza real, probar el proceso, evaluar la calidad de la soldadura, definir la configuración adecuada del robot, el equipo de soldadura y los posicionadores, y realizar una primera estimación del tiempo de ciclo. Por tanto, no hablamos simplemente de showrooms, sino de espacios de trabajo y de ingeniería. El objetivo es reducir el riesgo técnico antes de que el cliente tome una decisión de inversión y, al mismo tiempo, ofrecer a nuestros integradores un soporte local real en aplicaciones.
Relacionada con la anterior pregunta, el servicio, los repuestos y la red de integradores locales son elementos clave en el mercado europeo. ¿Cómo están construyendo esa red en España y qué garantías de soporte y tiempos de respuesta pueden ofrecer hoy a un cliente español?
Estamos desarrollando nuestro modelo de servicio en tres niveles. El primero es el integrador local certificado, que conoce la instalación y puede dar una respuesta rápida directamente en la planta del cliente. El segundo es el equipo técnico de ESTUN Iberia, que apoya a los integradores, realiza diagnósticos y formaciones y les ayuda a resolver cuestiones más complejas. Y el tercer nivel son los centros de competencia europeos y globales de ESTUN, que intervienen cuando se requiere un análisis más profundo de software, control de movimiento o de una aplicación concreta. Cuando seleccionamos integradores, no nos fijamos únicamente en su capacidad comercial, sino que valoramos especialmente su nivel de ingeniería, la disponibilidad de técnicos de servicio, su conocimiento de la seguridad de máquinas y su capacidad para mantener de forma autónoma los equipos instalados.
En cuanto a los tiempos de soporte, nuestra respuesta inicial en días laborables no suele superar las 24 horas. Las condiciones concretas dependen, naturalmente, del nivel de servicio contratado. Disponemos de cuatro modalidades de contrato de servicio, con distintos niveles de prioridad, tiempos de respuesta y alcance, para adaptar el soporte a la criticidad de cada instalación. Además, ofrecemos cinco años de garantía en todos nuestros robots industriales. Para nosotros no es solo una condición comercial, sino también una muestra de confianza en la fiabilidad y en el ciclo de vida de nuestros productos. Al mismo tiempo, estamos desarrollando un stock local de los repuestos de mayor rotación y contamos con nuestra infraestructura logística europea, incluida la planta de Polonia. El objetivo es claro: que el cliente vea a ESTUN como un fabricante con presencia local real y con capacidad para asumir la responsabilidad sobre sus equipos a largo plazo.
La llegada de ESTUN Automation a Europa se produjo a finales de 2023 con una estrategia de creación de filiales, como la ibérica, y el lanzamiento de una planta de producción cerca de la ciudad de Breslavia (Polonia). ¿Qué previsión de producción de robots tienen en este centro?
La planta de Polonia es una pieza clave de nuestra estrategia europea. Su función no se limita al ensamblaje de robots, sino que también incluye configuración local, pruebas, gestión de stock y adaptación de los equipos a las necesidades del mercado europeo. La producción se irá desarrollando de forma progresiva. En una primera fase prevemos alcanzar aproximadamente 1.000 robots al año, con capacidad para aumentar posteriormente hasta 15.000 unidades anuales, en función de la evolución de la demanda y del crecimiento de nuestra red de partners. Para nosotros es importante que la producción local mantenga los mismos estándares de control de calidad, trazabilidad de componentes y pruebas finales que aplicamos en las plantas globales de ESTUN.
Además de aumentar nuestra capacidad industrial en Europa, la localización de la producción nos permite reducir plazos de entrega, disminuir riesgos logísticos y adaptar con mayor rapidez las configuraciones a las necesidades específicas de los clientes europeos. A largo plazo, queremos que la planta de Polonia se convierta en uno de los principales centros europeos de producción y logística de ESTUN.
“Una de nuestras fortalezas es nuestro grado de integración vertical, ya que desarrollamos más del 95 % de los componentes clave del robot, como servoaccionamientos, motores, sistemas de control de movimiento, controladores y software”
¿Qué papel está jugando Europa en la fase de crecimiento de la compañía? ¿Están cumpliendo las expectativas que se marcaron? ¿Cuál está siendo el principal reto de la entrada al continente?
Europa tiene un papel estratégico para ESTUN. Es un mercado muy relevante y, al mismo tiempo, uno de los más exigentes del mundo en robótica, con estándares muy elevados en seguridad, calidad de integración, documentación y servicio. Por eso, nuestra presencia aquí no solo contribuye al crecimiento comercial, sino que también nos ayuda a mejorar nuestros productos a nivel global. Los primeros resultados están en línea con nuestras expectativas. Existe un interés claro tanto por parte de los integradores como de los usuarios finales, y seguimos desarrollando nuestra estructura local.
El principal reto es generar confianza. Para un cliente europeo no basta con ofrecer un buen robot a un precio competitivo. Quiere saber quién le dará servicio, dónde estarán los repuestos, quién le ayudará con la aplicación y quién seguirá apoyándole dentro de cinco o diez años. Por eso, nuestra estrategia no consiste simplemente en vender robots fabricados en China en el mercado europeo. Queremos construir una infraestructura europea sólida de ESTUN, respaldada por toda nuestra capacidad tecnológica y productiva global.
En el primer semestre de 2025, ESTUN Automation se convirtió en el primer fabricante chino en superar a marcas extranjeras en envíos de robótica industrial dentro de China. ¿Qué distingue a su propuesta de soluciones y le ha permitido alcanzar un logro de esta magnitud?
Es un resultado que no puede explicarse por un solo factor y, desde luego, no únicamente por el precio. Una de las principales fortalezas de ESTUN es nuestro elevado grado de integración vertical. Desarrollamos internamente gran parte de las tecnologías críticas: servoaccionamientos, motores, sistemas de control de movimiento, controladores y software. Esto nos permite diseñar el robot como un sistema mecatrónico completo, introducir nuevas funcionalidades con rapidez y reducir la dependencia de proveedores externos. Más del 95 % de nuestros componentes clave son de desarrollo propio.
Otro factor importante es la amplitud del portfolio y nuestro conocimiento de diferentes sectores. Contamos con robots industriales de seis ejes, tanto universales como especializados, para aplicaciones de soldadura, paletizado, estampación, plegado, fundición y muchos otros procesos, además de robots colaborativos y SCARA. Esto nos permite cubrir un abanico muy amplio de necesidades de automatización dentro de una misma plataforma tecnológica. También influye mucho la escala de las aplicaciones reales. Nuestra experiencia en automoción, baterías, energía solar, electrónica o fabricación metálica nos permite acumular conocimiento práctico y trasladarlo rápidamente al desarrollo de nuevos productos. Y, por supuesto, el mercado chino es extremadamente competitivo. Para liderarlo no basta con tener un precio atractivo: se necesita fiabilidad, productividad, rapidez en el desarrollo y capacidad para dar soporte a grandes proyectos en serie.
En el primer semestre de 2026, ESTUN alcanzó una cuota del 9,85 % del mercado chino y, al igual que al cierre de 2025, continúa ocupando la primera posición en volumen de envíos de robots industriales.
ESTUN Automation, a través de su división ESTUN Codroid, produce robots humanoides como los modelos Codroid 02 y el C05-U. ¿Cree que estamos cerca de ver este tipo de robots en entornos industriales, teniendo en cuenta retos como la seguridad o los tiempos de ciclo?
Si hablamos de un robot humanoide universal capaz de sustituir a una persona prácticamente en cualquier puesto de trabajo, todavía estamos lejos de una adopción industrial masiva. Pero si nos centramos en tareas concretas y bien definidas, su utilización empieza a ser mucho más realista. Pienso, por ejemplo, en aplicaciones de logística, atención de máquinas, inspección o montaje flexible. La industria, además, evalúa cualquier robot con criterios muy concretos: seguridad, repetibilidad, tiempo de ciclo, fiabilidad y coste por operación realizada. En procesos rápidos y repetitivos, los robots industriales tradicionales seguirán siendo durante mucho tiempo la solución más eficiente. Por eso, no veo a los humanoides como sustitutos de la robótica industrial convencional, sino como un complemento. Su mayor potencial está precisamente en entornos menos estructurados, donde se necesita mucha más flexibilidad.
“Nuestra estrategia no consiste simplemente en vender robots fabricados en China en el mercado europeo, sino que estamos construyendo una infraestructura europea sólida, respaldada por toda nuestra capacidad tecnológica y productiva global”
Hablan de “inteligencia incorporada” (embodied intelligence) y han lanzado desarrollos propios como el sistema operativo iER.OS. ¿En qué nota hoy un cliente industrial, de forma tangible, que un robot de ESTUN incorpora IA frente a uno de hace cinco años que no?
Para un cliente industrial, lo importante no es si una función se etiqueta o no como inteligencia artificial, sino si aporta un resultado medible. Hoy esa diferencia se puede ver, por ejemplo, en la capacidad del robot para interpretar mejor su entorno mediante visión artificial, adaptar trayectorias o parámetros de proceso a partir de información procedente de cámaras y sensores, simplificar la programación y los cambios de producto, o utilizar los datos del propio equipo para diagnóstico y mantenimiento predictivo. Plataformas como iER.OS permiten integrar control de movimiento, datos, software de aplicaciones y herramientas de IA dentro de una misma arquitectura. Si tuviera que resumir la diferencia frente a un robot de hace cinco años, diría que el robot moderno está dejando de ser una máquina que simplemente repite una trayectoria programada para convertirse en un sistema capaz de comprender mejor lo que ocurre a su alrededor y adaptarse a los cambios del proceso.
En unas semanas va a cumplir un año en el proyecto de ESTUN Robotics Europe. ¿Qué balance hace a nivel personal de estos primeros meses?
Ha sido un periodo muy intenso, pero también muy interesante a nivel personal. Después de más de 15 años trabajando en una organización internacional ya plenamente consolidada, pasé a un proyecto en el que estamos construyendo buena parte de la estructura europea prácticamente desde cero. Es un reto completamente diferente. No se trata solo de gestionar procesos existentes, sino de desarrollar al mismo tiempo el equipo, la infraestructura, la red de partners, la presencia de la marca y nuestra forma de trabajar con los clientes. Durante estos meses hemos reforzado el equipo europeo, abierto nuevas instalaciones, empezado a desarrollar una red local de servicio e integradores y avanzado en proyectos concretos con clientes.
Para mí, una de las conclusiones más importantes ha sido confirmar que existe un interés real en el mercado europeo por la llegada de un nuevo fabricante fuerte, capaz de combinar escala industrial global con soporte local y rapidez en la toma de decisiones. Evidentemente, todavía queda mucho por hacer. En robótica, la reputación no se construye con declaraciones, sino con equipos que funcionan de forma fiable durante muchos años. Pero creo que hemos sentado una base muy sólida y, personalmente, es muy satisfactorio ver cómo crece el equipo y cómo aumenta la confianza de nuestros partners.
Se unieron a AER Automation en la segunda mitad de 2025. ¿Cómo valoran su experiencia como asociados hasta el momento?
La experiencia está siendo muy positiva. Para una empresa que está desarrollando su presencia en España, es fundamental formar parte del ecosistema industrial local. AER reúne a fabricantes, integradores, centros tecnológicos, universidades, startups y usuarios finales, y eso nos ayuda a comprender mejor las necesidades reales de la industria española y a identificar oportunidades de colaboración. Para nosotros, el valor de AER va mucho más allá de la visibilidad de la marca. La vemos como una plataforma práctica para intercambiar experiencias, participar en iniciativas del sector, abordar cuestiones como la formación y la falta de profesionales cualificados y desarrollar proyectos conjuntos. Nuestra intención no es limitarnos a presentar productos, sino aportar también nuestra experiencia técnica al desarrollo de la robótica y la automatización en España. Y estos primeros meses nos han confirmado que AER ofrece un entorno muy abierto y profesional para hacerlo.





