Felipe Romera es director general de Málaga TechPark-Parque Tecnológico de Andalucía, un espacio de innovación en el que hay establecidas más de 700 empresas nacionales e internacionales y más de 150 startups que emplean a cerca de 28.000 trabajadores. Es ingeniero de Telecomunicaciones por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación (ETSIT-UPM) y doctor honoris causa por la Universidad de Málaga por haber creado un ecosistema de innovación tecnológica en la ciudad andaluza basado en la sinergia entre la universidad y el parque tecnológico, que dirige desde 1990.
Málaga TechPark es hoy uno de los principales polos de innovación y tecnología del sur de Europa y un referente en la reindustrialización del territorio. Con más de tres décadas de historia, el parque ha demostrado una capacidad única para adaptarse a los distintos ciclos tecnológicos, desde el auge de las TIC y la digitalización en sus inicios, pasando por la expansión de la inteligencia artificial y la ciberseguridad, hasta situarse en la actualidad como epicentro de la nueva ola industrial marcada por la microelectrónica, el vehículo conectado y autónomo, la fotónica o la biotecnología.
La llegada de imec, referente internacional en semiconductores, simboliza este nuevo ciclo de reindustrialización. Su implantación en Málaga TechPark representa un hito estratégico para Andalucía y España, integrándolas en la carrera global por la soberanía tecnológica europea. El futuro centro contará con una sala blanca de última generación y una inversión que superará los 600 millones de euros, atrayendo talento especializado y generando un ecosistema industrial de microelectrónica con proyección global. Esta iniciativa posiciona a Málaga TechPark como un hub de referencia para la industria 4.0, capaz de impulsar nuevos proyectos empresariales de alto valor añadido.
En este sentido, empresas como Aertec, Dekra, Torsa, Ericsson, Keysight, TDK, Oracle, DHV, Corporación Altra, Air Liquide, Premo o Anovo colaboran con instituciones y entidades como el Centro Andaluz de Nanomedicina y Biotecnología (BIONAND) o el Centro de Tecnología Ferroviaria de Adif, todas ellas en Málaga TechPark, reforzando la conexión entre industria, investigación y tecnología aplicada.
El parque alberga más de 715 empresas de sectores industriales y tecnológicos punteros, con un 97% de ocupación. Entre ellas destacan multinacionales y startups especializadas en inteligencia artificial, ciberseguridad, ingeniería aeroespacial, movilidad inteligente y tecnologías de fabricación avanzada. La presencia de estos actores no solo genera empleo de alto valor, sino que convierte a Málaga TechPark en un ecosistema donde la innovación industrial se traduce directamente en producción, servicios tecnológicos y soluciones aplicadas a la industria global.
Málaga TechPark ha consolidado un modelo de parque inteligente y distribuido, donde la innovación y la industria conviven de forma integrada. Iniciativas colaborativas como Innova IRV y el Club de Directivos Execs potencian la colaboración entre empresas, fomentando la transferencia de conocimiento y la creación de sinergias estratégicas que aceleran proyectos industriales y tecnológicos.
La relación con la Universidad de Málaga sigue siendo un pilar esencial: la oficina UMA InnTech conecta el talento investigador con la industria, mediante proyectos europeos y herramientas de transferencia como la marca InnTech·4·Málaga. Esta colaboración asegura que la investigación aplicada se traduzca en soluciones industriales concretas y oportunidades de negocio para las empresas del parque.
La llegada de imec consolida a Málaga TechPark como epicentro de la microelectrónica y la soberanía tecnológica europea
El compromiso con la I+D industrial es igualmente estratégico: en 2024 se alcanzaron 187 millones de euros en inversión en investigación y desarrollo, con más de 3.000 profesionales dedicados a tecnologías emergentes como la IA, la fotónica, las redes 6G, la salud digital y la movilidad sostenible. Este esfuerzo sitúa a Málaga TechPark como un polo de referencia industrial, capaz de atraer inversiones estratégicas y consolidar la nueva industria tecnológica en Andalucía.
En paralelo, el parque continúa con su expansión física y funcional: más de 550.000 m² de suelo adicional y proyectos de flex living para profesionales y emprendedores refuerzan su capacidad de atraer talento industrial y tecnológico. La infraestructura de alta conectividad, edificios inteligentes y zonas de experimentación permiten a las empresas instalarse, crecer y colaborar en un entorno preparado para la industria del presente y del futuro.
En definitiva, Málaga TechPark no es solo un motor económico, sino un agente activo de la reindustrialización tecnológica, integrando investigación, producción, talento y colaboración empresarial. Su papel en la transición hacia la industria 4.0 lo convierte en un espacio estratégico para empresas, inversores y proyectos industriales con proyección internacional.