El espectáculo de robots humanoides que amenizó la celebración en televisión del Año Nuevo chino, el pasado 16 de febrero, está dando la vuelta al mundo y ha reavivado el debate sobre el estado real del sector de la robótica en China. Más allá del impacto visual de esas imágenes, los datos disponibles permiten trazar un panorama más matizado de la situación de esta industria.
El mercado de robótica en el gigante asiático alcanzó en 2024 un valor estimado de 47.000 millones de dólares y se prevé que crezca a un ritmo anual del 23% hasta 2028, según un informe de Morgan Stanley de junio de 2025. En ese mismo año, China instaló 295.000 nuevos robots industriales, una cifra superior a la del resto del mundo en conjunto, como constató la Federación Internacional de Robótica (IFR). Por otra parte, su densidad robótica en fábrica (470 robots por cada 10.000 trabajadores) la sitúa en tercer lugar a nivel mundial, por detrás de Corea del Sur (1.012 robots por 10.000 trabajadores) y de Singapur (770/10.000).
El grueso de esta actividad se concentra en la robótica industrial, tecnología madura orientada a automatizar tareas repetitivas en líneas de producción de los sectores electrónico y automotriz. En este terreno, los fabricantes chinos compiten todavía con empresas consolidadas de Japón y Europa, que mantienen posiciones relevantes especialmente en esos dos sectores de mayor tradición automatizadora.
En la industria del automóvil, el 31% de los robots instalados en China procede de fabricantes locales, mientras que en electrónica ese porcentaje asciende al 59%, lo que indica que la oferta extranjera sigue siendo significativa en los segmentos de mayor valor añadido, también según datos oficiales de la IFR.
Donde la industria doméstica china avanza con más fuerza es en mercados emergentes con menor historial de automatización. En el sector textil, el 100% de los robots instalados son de origen chino, y en alimentación y bebidas, el 80%. Paralelamente, la producción nacional de robots industriales creció un 14% en 2024 y se aceleró hasta el 28% en 2025, con un volumen de ingresos estimado en 33.400 millones de dólares.
En cuanto a los robots humanoides, los propios analistas advierten de que su impacto económico real es aún limitado. Son proyectos en fase de desarrollo, con empresas como Unitree o UBTech trabajando en reducir costes y ampliar capacidades, pero que distan de la escala comercial que sí tienen los robots industriales convencionales.
“Las empresas chinas están trabajando para hacer realidad esta visión, y algunas incluso han comenzado la producción a escala comercial limitada de unidades de robots humanoides, que constituirán la mayoría de los 16.000 robots humanoides que se prevé vender en 2025”, recoge un análisis de ChinaPower, un proyecto promovido por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), un think tank con sede en Washington (EE. UU.).
Sobre esta cuestión, Francisco Yáñez, presidente de DIHGIGAL, escribió un artículo para el anuario INSIGHT 2024 de AER Automation. “Quizá, dentro de diez o veinte años, veremos estos robots en todas partes, centrados en el ser humano y formando parte de la vida humana. Esta idea puede provocar controversia sobre las implicaciones socioeconómicas y políticas, y por tanto filosóficas, de la entrada de la humanidad en la nueva era de los robots humanoides, pero se trata, sin duda, de algo muy emocionante”, reflexionó en su pieza.




